¡Un caballo! ¡Un caballo! El reino de Dios por un caballo?

Traducción de María Eugenia Barrientos de A Horse! A Horse! God’s Kingdom for a horse?

Todo comenzó como algo similar a un ataque de pánico peculiarmente británico sobre la carne de caballo, contaminando otros productos a base de carne, y la apareció la oportunidad de hacer algunos juegos de palabras también bien británicos. Qué otro país estaría tan preocupado con “Mi pequeño Pony” en su lasaña o con hamburguesas “Black Beauty”?

Hamburguesa con queso: dínos de lo que verdaderamente eres hecha… (foto de Evan-Amos)

Sin embargo, el #horsegate se ha convertido en un escándalo europeo que incluye productores, proveedores y fabricantes, revelando la complejidad de nuestro sistema alimentario que se ha globalizado. En este caso la carne de caballo no es la única conspiración criminal, sino que es uno de los tantos ejemplos de los que saca a la luz las maneras en que los diferentes alimentos que hoy consumimos se producen y llegan hasta las góndolas de los supermercados. La mayoría de los ciudadanos urbanizados de los países industrializados no tienen idea de dónde proviene la materia prima de los alimentos que diariamente se llevan a la boca. Es una negación colectiva o una extraña forma de conformismo, porque si realmente todos contarían con dicha información, seguramente seriamos más las personas en este mundo que tendríamos la iniciativa de hacer algo al respecto.

Por lo tanto, ¿los cristianos deben preocuparse por lo que se llevan a la boca? Cuando Jesús dijo: “Lo que contamina a una persona no es lo que entra en la boca”, ¿el quiso decir que no hay problemas morales alrededor de la comida?. De ninguna manera, pues Jesús estaba contrastando las reglas dietéticas del Antiguo Testamento contra las actitudes religiosas, destacando la verdadera importancia de actuar y de hablar acertadamente acerca de lo que es santo para Dios. Producir y comer alimentos es uno de los hechos básicos de la vida, y son actos esenciales en el modo que Dios nos creo. Que comemos y como comemos habla acerca de nuestros valores profundos y nuestras relaciones – con nuestros vecinos en un mundo donde millones pasan hambre, y con prójimos que a menudo son las víctimas de los desechos que producimos con el consumo de comidas rápidas y baratas, – y con Dios.

Sin embargo, con respecto a mi persona fue uno de los temas por los que he mas luchado y de esta manera tratar de conseguir que los cristianos tomemos conciencia. Muchos piensan cuidadosamente sobre la ética de la pobreza, de las relaciones sexuales, incluso del cambio climático, pero la producción y consumo de alimentos – a pesar de ser quizás el acto más sagrado que realizamos diariamente – siempre se pasa por alto. Nos vendría bien escuchar a Wendell Berry que dice, “Para vivir todos los días hay que romper el cuerpo y derramar la sangre de la Creación”. Cuando hacemos esto a sabiendas, con amor, con destreza, con reverencia, pasa a ser un sacramento. Cuando lo hacemos por ignorancia, avaricia, torpemente y de forma destructiva, es una profanación. En tal profanación nos condenamos a la soledad espiritual y moral, y a otros a quererla”. [1]

Me he tomado la libertad de adaptar algunos principios alimenticios que Wendell Berry sugiere [2] Déjame saber lo que piensas, y cómo consigues llevar esto:

  • Hacer crecer lo que puedas tu mismo. “Planten huertos y coman de su fruto.” (Jeremías 29:5, NVI)
  • Preparar comidas con ingredientes básicos. Observa el tiempo que toma como un acto de adoración.
  • Comprar alimentos locales y cuando no puedes, entérate de donde vienen. Las relaciones son más importantes que la comodidad.
  • Tratar directamente con los productores. Aprenderás más, comerás más saludablemente, y evitaras los intermediarios.
  • Aprender acerca de economía y tecnología para la industria de alimentos. Nunca volverás a comer del mismo modo nuevamente. ¿Por qué no ver la película nominada al Oscar: Food Inc?
  • Aprender acerca de la vida de las especies alimenticias que ingieres; a través de la observación directa, si es posible. Es más difícil abusar o degradar lo que conoces o lo que te preocupa.

El Reino de Dios puede no ser “cuestión de comidas o bebidas” en términos de ritual de pureza, pero es de hecho una cuestión de “justicia, paz y alegría en el Espíritu Santo”
(Romanos 14:17, NVI). La rectitud exige el buen tratamiento de los animales, la justicia para los campesinos y productores, y el respeto por los consumidores. La paz y gozo en el Espíritu Santo incluyen ser consciente de los planes de Dios por la paz – shalom – para toda la creación, y la alegría de comer y compartir una buena comida con la conciencia clara.

[1] Berry, Wendell (1981). The Gift of Good Land – Further Essays Cultural & Agricultural. Berkeley, CA: Counterpoint, p. 281

[2] Berry, Wendell (1990). What are People For? New York: North Point, pp. 145–152

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About Dave Bookless

Dave has worked with A Rocha since 1997, first as an International Trustee, then from 2001 with A Rocha UK as co-founder (with his wife Anne), National Director, and then Director for Theology, Churches & Sustainable Communities. He joined the A Rocha International team in September 2011. His role as Advisor for Theology and Churches includes providing advice and resources for ARI’s Trustees, Team and national A Rocha organisations, and coordinating liaison with international theological and mission networks and organisations. He is also studying for a part-time PhD at Cambridge University on biblical theology and biodiversity conservation. Dave’s passion is communicating biblical teaching to today’s cultures, and he has spoken in many countries to conferences, colleges and churches. He has contributed to many books and has authored two: Planetwise – Dare to Care for God’s World (IVP, 2008) and God Doesn’t do Waste (IVP, 2010), selected by Third Way magazine as one of its books of the year for 2010. Dave was born and grew up in India, and has a love for Indian food, Indian culture and Indian Christianity. He, his wife Anne, and their four daughters live in multi-cultural Southall, London, where Dave (an ordained Anglican minister) shares in the leadership of a multi-racial church and where as a family they try to live as sustainably as possible. Dave is also a qualified bird-ringer and loves birding, islands and mountains.

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