5 mayo 2020 | Dave Bookless | 0 comentarios

¿Qué virus propaga usted?

A medida que el coronavirus COVID-19 prosigue su implacable camino por todo el mundo, no es esa la única cosa que se hace viral. El miedo, las compras causadas por el pánico, las caídas de las bolsas, y las historias de noticias falsas también se propagan de forma infecciosa como los virus, empeorando en gran manera la situación. En este contexto, deseo plantearle dos preguntas clave:

  1. ¿Qué podemos aprender de estas crisis sobre nosotros mismos, nuestras sociedades, y nuestro planeta?
  2. ¿Hay algún aspecto positivo que podamos intentar propagar de forma viral, venciendo las dañinas infecciones?
Doce árboles a la puesta del sol, por Andreas Klodt (CC BY-NC-SA)

Doce árboles a la puesta del sol, por Andreas Klodt (CC BY-NC-SA)

En términos de lo que podemos aprender:

De manera que, si alguna cosa podemos aprender del sufrimiento y los límites impuestos por la COVID-19, ¿cómo podemos animar de manera viral los aspectos positivos? A riesgo de parecer simplista, la biblia habla de las tres virtudes de fe, esperanza y amor (1 Corintios 13:13) o, como lo expresa la traducción El Mensaje, «Confía constantemente en Dios, espera inquebrantablemente, ama exageradamente.» Creo que estas tres virtudes-virus nos harán falta no solo para enfrentarnos a la COVID-19 y sus consecuencias, sino también cuando nos enfrentemos a nuevas alteraciones y a cambios necesarios para abordar el cambio climático y la pérdida de biodiversidad.

Nuestra fe está en Dios, que es «nuestro refugio y nuestra fuerza; siempre está dispuesto a ayudar en tiempos de dificultad» (Salmo 46:1). Eso no significa que no nos contagiemos del virus o no suframos económicamente, sino que significa que Dios nos acompaña a todos nosotros y a todos los que están heridos y maltrechos, tanto humanos como no humanos, con compasión y renovación. No significa que no sintamos miedo, sino que nos proporciona una perspectiva más amplia del hecho de que nada puede separarnos del amor de Dios (Romanos 8:38-39).

La esperanza nos permite enfrentarnos a la incertidumbre, porque está enraizada en quién es Dios, no en lo que ocurre a nuestro alrededor. Me sentí conmovido la semana pasada, hablando con una familiar de más de 90 años, cuando me dijo ‘¿Qué es lo peor que podría ocurrir?’ Continuó diciendo que no le daba miedo morir gracias a su esperanza de una vida eterna con Cristo. Esa esperanza abarca todos los buenos propósitos de Dios para todo el orden creado, el cual, a pesar de las formas calamitosas y blasfemas en que lo maltratamos, está impaciente por liberarse de su esclavitud y descomposición y alcanzar la libertad de los hijos de Dios (Romanos 8:21).

Finalmente, el amor, que según nos recuerda San Pablo es el mayor de los tres. Existen historias maravillosas de amor viral por el vecindario, surgido en medio de la tragedia del coronavirus. A Bono incluso le inspiró para escribir una nueva canción «Let your love be known» cuando oyó a los italianos cantando desde las terrazas de sus hogares confinados. Mientras muchos de nosotros nos vemos obligados a desacelerar y vivir dentro de nuestras casas, también podemos mirar al exterior y, como escribió un amigo auto-confinado, «Quizá en la regenerativa maravilla de la naturaleza (destrozada como está por el mal uso de los humanos), podamos experimentar alguna regeneración espiritual en nosotros mismos y en nuestra relación con Dios.»

De manera que ¿qué virus propaga usted? Mientras el mundo enloquece, muchas personas se enfrentan al aislamiento, y muchas sufren, decidamos profundizar en nuestra exposición a la fe, la esperanza y el amor, y en propagarlos tan viralmente como podamos.

Imagen pequeña: Ilustración por ordenador del virus SARS-CoV-2, Centros de Control y Prevención de Enfermedades (Sin copyright; Dominio Público)

Traducción: Marisa Raich

Categorías: Reflexiones
Palabras clave: amor COVID-19 esperanza fe miedo
Sobre Dave Bookless

Dave es el Director de Teología de A Rocha International, donde trabaja para incorporar el cuidado de la creación en las organizaciones, instituciones teológicas y movimientos misioneros cristianos internacionales. Sus anteriores puestos en A Rocha fueron los de Administrador Internacional y cofundador de A Rocha Reino Unido (con su esposa Anne). Tiene un doctorado de la Universidad de Cambridge en teología bíblica y conservación de la biodiversidad, y ha contribuido a muchos libros y artículos, incluido Sabios con el planeta, disponible en seis idiomas. A Dave, nacido y criado en la India, le apasionan la comida, la cultura y el cristianismo indios. Dave es también un anillador cualificado y le encantan la observación de aves, las islas, correr y las montañas.

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