31 Agosto 2015 | Dave Bookless | 0 comentarios

La encíclica papal – ahora que el polvo se ha asentado

St Francis, Church of St Juthware and St Mary, Halstock, Dorset, England – photo by Michael DayCuando se publicó la encíclica del Papa Francisco sobre el medio ambiente, la Laudato Si’ – Sobre el cuidado de la casa común los medios le prestaron una enorme atención y todos se apresuraron a buscar fragmentos que pudieran citar. Como era de esperar, los comentarios sobre el cambio climático consiguieron la mayoría de los titulares junto con las frases más coloridas, como “La tierra, nuestra casa, parece convertirse cada vez más en un inmenso depósito de porquería”,[1] y los tristes pero predecibles exabruptos de algunos comentaristas conservadores. Sin embargo, ahora que el polvo se ha asentado, ¿cómo debemos interpretar la incursión del Papado en asuntos del medio ambiente? En particular, ¿cómo encaja con el enfoque de A Rocha sobre los proyectos de conservación de la vida silvestre inspirados en la Biblia y basados en la comunidad?

En primer lugar, como es lógico, se trata de un documento muy católico, lleno de citas de Papas anteriores y una alusión a María como “Madre y Reina de todo lo creado”.[2] Se basa firmemente en la tradición de la enseñanza social católica, una importante (y profundamente bíblica) corriente de pensamiento que aborda las ideas sociales, económicas y políticas desde un punto de vista teológico. Debido a que la Laudato Si’ es tan católica y tan sustancial, ya está haciendo grandes avances en todos los niveles de la iglesia católica mundial y afectará a A Rocha. Ya he oído hablar de parroquias católicas que se dirigen a A Rocha en busca de conferenciantes que les ayuden a comprender el cuidado de la creación. Necesitamos estrechar la mano de la amistad y la fraternidad cristiana cuando se nos ofrece, y trabajar juntos en lo que podamos.

En segundo lugar, aunque la Laudato Si’ se dirige con autoridad a los católicos, también se extiende a todo el mundo. El Papa Francisco dice “Pero no podemos ignorar que, también fuera de la Iglesia Católica, otras Iglesias y Comunidades cristianas –como también otras religiones– han desarrollado una amplia preocupación y una valiosa reflexión sobre estos temas que nos preocupan a todos”.[3] Existen referencias a las escrituras del culto sufí islámico [4] y una extensa cita del Patriarca Ortodoxo Ecuménico.[5] Dado que la tierra es “nuestro hogar común”, necesita que todos nosotros dejemos a un lado nuestras diferencias y aunemos nuestros recursos para hacer frente al desastre que hemos creado. A Rocha siempre ha operado basándose en el principio de que el hecho de trabajar junto con personas de otras religiones o sin ninguna religión no debe diluir nuestro compromiso con Cristo y con la verdad bíblica, sino que nos compromete en la primera línea del debate y la acción y nos proporciona oportunidades para articular la esperanza que hay dentro de nosotros.[6]

En tercer lugar, la encíclica es asombrosamente completa y, por lo tanto, es necesario leerla en su totalidad. Se puede encontrar material valioso sobre la conservación marina,[7] la experimentación animal,[8] los cultivos genéticamente modificados[9] y la globalización y la tecnología,[10] por mencionar algunos. Es mucho más matizada en su enfoque de la economía y la política que las citas jugosas que ha destacado la prensa. Por ejemplo, la enseñanza social católica ha criticado constantemente tanto al comunismo como al capitalismo, y fue clave en el colapso del primero en la Europa del este en la década de 1980. Así, no es sorprendente que la Laudato Si’ integre las ideas ecológicas con sus implicaciones sociales, económicas y políticas. Como persona que busca un enfoque bíblico para abordar el punto de encuentro entre la ecología y la economía doy la bienvenida a esta significativa incorporación, junto con el reciente informe Restorative Economy (“Economía restauradora”) de Tearfund[11] y libros como el de Tim Jackson Prosperity without Growth (“Prosperidad sin crecimiento”).[12] El concepto de la encíclica de “ecología integral”[13] es especialmente fructífero, con sus reflexiones sobre el trabajo, la justicia intergeneracional y el valor cultural y ecológico. Como muestra [14]:

“Esto nos impide entender la naturaleza como algo separado de nosotros o como un mero marco de nuestra vida. Estamos incluidos en ella, somos parte de ella y estamos interpenetrados. (…) Las líneas para la solución requieren una aproximación integral para combatir la pobreza, para devolver la dignidad a los excluidos y simultáneamente para cuidar la naturaleza.”

Aunque la llamada de A Rocha se dirige específicamente a la conservación de la biodiversidad, esta visión de mayor dimensión no se debe perder nunca, y aquellos proyectos que abordan la protección de la vida silvestre junto al alivio de la pobreza, como la mayor parte de los trabajos de A Rocha en Kenia, India, Ghana y Uganda, son particularmente significativos.

En cuarto lugar, y de especial interés para A Rocha, se encuentra la atención que se presta a la conservación de la biodiversidad. La encíclica condena la mercantilización de las especies y los hábitats como “recursos naturales”, ‘olvidando que tienen un valor en sí mismas’.[15] Existe una llamada específica a la protección de las cuencas del Amazonas y del Congo y una llamada a la coordinación internacional para prevenir su destrucción. Pero no son sólo estas zonas especiales las que necesitan protección, sino todos los lugares y especies amenazados. Si algún patrocinador me está leyendo, escuche esto… ¡y piense en A Rocha! [16]

“Es necesario invertir mucho más en investigación para entender mejor el comportamiento de los ecosistemas y analizar adecuadamente las diversas variables de impacto de cualquier modificación importante del ambiente. Porque todas las criaturas están conectadas, cada una debe ser valorada con afecto y admiración, y todos los seres nos necesitamos unos a otros.”

Por último, la encíclica comienza con palabras del Cántico de San Francisco a las Criaturas, que ilustra la importancia de la elección del nombre del Papa. La crisis ambiental masiva a la que nos enfrentamos no puede solucionarse únicamente mediante la ciencia, la educación o campañas serias. Nuestro mayor recurso es la oración gozosa y la adoración centradas en Cristo. Unas palabras no sólo para leer, sino para meditar [17]:

“Si nos acercamos a la naturaleza y al ambiente sin esta apertura al estupor y a la maravilla [mostrada por Francisco de Asís], si ya no hablamos el lenguaje de la fraternidad y de la belleza en nuestra relación con el mundo, nuestras actitudes serán las del dominador, del consumidor o del mero explotador de recursos, incapaz de poner un límite a sus intereses inmediatos. En cambio, si nos sentimos íntimamente unidos a todo lo que existe, la sobriedad y el cuidado brotarán de modo espontáneo. La pobreza y la austeridad de san Francisco no eran un ascetismo meramente exterior, sino algo más radical: una renuncia a convertir la realidad en mero objeto de uso y de dominio. El mundo es algo más que un problema a resolver, es un misterio gozoso que contemplamos con jubilosa alabanza.”

¡Amen!

[1] Párrafo 21, pág. 7 • [2] Párrafo 241, pág. 73 • [3] Párrafo 7, pág. 3 • [4] Nota 159, pág. 86 (procedente del párrafo 233, pág. 71) • [5] Párrafos 7-9, pág. 3 • [6] 1 Pedro 3:15 • [7] Párrafo 174, pág. 54 • [8] Párrafo 130, pág. 41 • [9] Párrafos 133-135, págs. 42-43 • [10] Párrafos 102-114, págs. 32-36 • [11] http://www.tearfund.org/en/about_you/campaign/report • [12] Earthscan, 2009 • [13] Capítulo 4, Párrafos 137-162, págs. 43-51 • [14] Párrafo 139, pág. 44 • [15] Párrafo 33, pág. 11 • [16] Párrafo 42, pág. 13-14 • [17] Párrafos 11-12, págs. 4-5

Imagen: San Francisco, iglesia de San Juthwara y Santa María, Halstock, Dorset, Inglaterra – foto por Michael Day

Traducción: María Diehn / Marisa Raich

Categorías: Reflexiones
Sobre Dave Bookless

Dave trabaja con A Rocha desde 1997, primero como miembro del consejo de administración de A Rocha Internacional y desde 2001 con A Rocha Reino Unido como cofundador (con su esposa Anne), director nacional, y posteriormente director de teología, iglesias y comunidades sostenibles. Se unió al equipo de A Rocha Internacional en septiembre de 2011. Su función como asesor de teología e iglesias incluye la aportación de consejos y recursos para los miembros del consejo de administración de ARI, el equipo y las organizaciones nacionales de A Rocha, y la coordinación de las relaciones con redes internacionales de teología y misiones. También está cursando en la universidad de Cambridge, a tiempo parcial, un doctorado en teología bíblica y conservación de la biodiversidad.

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