31 octubre 2016 | Christie Goode | 0 comentarios

Estudiantes en prácticas, integridad y plenitud

A finales de agosto, con un intervalo de veinticuatro horas entre ellos, asistí a dos eventos muy especiales con nuestros estudiantes en prácticas del verano.

A Rocha Canada interns

El primero fue una presentación que hizo por la tarde nuestro personal científico y de estudiantes en prácticas sobre los resultados de su trabajo a lo largo del verano. Nos hablaron de proyectos de recuperación, niveles de oxígeno disuelto en agua en el río Little Campbell, y de lo que todo ello supone para la vida acuática de los parteaguas. Nos hablaron del seguimiento de poblaciones del sapo occidental Anaxyrus boreas y de la golondrina común Hirundo rustica, dos especies que en este lugar están amenazadas. Y nos hablaron de inventarios vegetales realizados en la Granja Cedar Haven, cerca de Hamilton, y en el Centro de Interpretación del Valle de Pembina, de Manitoba.

El segundo evento tuvo lugar el día siguiente, cuando el personal y los voluntarios locales se reunieron para bendecir y saber de los estudiantes en prácticas del verano que partían. Estos momentos de final de semestre con los estudiantes en prácticas siempre son especiales. A menudo los estudiantes en prácticas se refieren sólo de pasada a sus conocimientos científicos o prácticos recién adquiridos y, a continuación, ponen el énfasis en lo que han aprendido sobre sí mismos, las relaciones y la vida.

En agosto pasado no fue distinto. Francamente, sus comentarios me alegraron todo el verano:

«He viajado MUCHO durante los pasados 10-15 años, pero en ningún lugar me he sentido tan bienvenido como aquí».

«Ver cómo funciona esta comunidad me ha ayudado a darme cuenta de que no necesito serlo todo. La comunidad funciona francamente bien cuando la gente simplemente trabaja en las áreas para las que tiene aptitudes».

«Estar aquí me ha ayudado a empezar a quererme más a mí mismo».

Comparto con ustedes estos dos eventos –una presentación científica y un momento de compartir experiencias sobre transformación personal– porque estoy convencido de que están relacionados.

Como humanos, estamos destinados a estar basados –enraizados– en nuestro entorno físico. Estamos destinados a estar atentos a la creación, a saber sobre ella y cuidarla; esta atención despierta en nosotros el asombro y nos revela el valor de esa parte de la creación. Y una vez reconocemos la belleza y el valor de esa golondrina común y ese sapo occidental, también prestamos más atención y cuidados a la gente que nos rodea. Y a nosotros mismos.

Como lo expresó uno de los estudiantes en prácticas, «Nunca había vivido en ningún sitio con gente de tanta integridad, que demuestra una profunda coherencia entre lo que predican y lo que practican».

Creo que esa integridad es clave para lo que experimentaron esos estudiantes en prácticas al sentirse bienvenidos, al ser libres de ser ellos mismos y de empezar a quererse más a sí mismos. No integridad en algún tipo de sentido moral, sino en el sentido de ser indivisos… de ser completos…

Quienes componemos la comunidad de A Rocha no somos perfectos, y todos tenemos nuestras áreas de quebrantamiento (¡pueden creerme!), pero pienso que hay algo en el cuidado del entorno que fomenta la integridad. Estamos destinados a vivir en unión con el entorno que nos rodea. La mayor parte de nosotros vive con una división ‘nosotros-ello’ entre nosotros y la creación, y eso no es saludable. Cuando nos dirigimos a una plenitud de relaciones con la creación, nos integramos más. Y una persona integrada es más fuerte, más capaz de ser ella misma y de acoger a otros con facilidad y cómodamente.

En ocasiones la gente me dice que en su opinión A Rocha sólo se ocupa del medio ambiente. No es cierto. Se ocupa de todos nosotros. Se ocupa de transformar a las personas y los lugares siendo una comunidad en la que las personas y los lugares prosperan juntos.

Categorías: Reflexiones
Palabras clave: comunidad integridad voluntarios
Sobre Christie Goode

Christie se unió al equipo de A Rocha Canadá como Vicepresidente de Progreso en enero de 2016 pero es amiga de la organización desde el año 2001, cuando asistió a una clase en el Regent College con Peter y Miranda Harris, fundadores de A Rocha. Tiene más de diez años de experiencia en recaudación de fondos, así como un interés personal en los sistemas alimentarios y una saludable dosis de teología del cuidado de la creación obtenida en el Regent College. Christie vive en el sur de Surrey con su marido, cineasta, y sus tres hijas pequeñas.

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