Esperanzadora acción

Traducción de María Eugenia Barrientos de Hopeful action

En una reciente conferencia en los Estados Unidos, la principal oradora, la escritora y profesora de filosofía Kathleen Dean Moore, invitó a la audiencia a “renunciar a la esperanza” para el medio ambiente. En un extremo de la esperanza, dijo, está la “desesperanza”: Los problemas son simplemente demasiado grandes y demasiado complejos, nada que hagamos importará. En el otro extremo del espectro se encuentra la “esperanza desinformada”: todo va a salir bien, nosotros no precisamos hacer nada.

En lugar de esperanza, argumentó, es necesario “integridad moral”. Tenemos que reconocer que las raíces de la crisis ecológica que enfrentamos se encuentran basadas en nuestras elecciones.

“Esperanza”, por Manny Hernández

Estoy de acuerdo con Moore que cada uno de nosotros necesitamos integridad moral y la forma más elevada de integridad moral es la integridad bíblica. También estoy de acuerdo que ni la desesperación ni la esperanza sin una información bien solventada tienen valor. Pero rápidamente me detengo, para no descartar la esperanza. No hay necesidad de echar todo por tierra.

Como una vez mi pastor me enseñó, debemos definir nuestros términos. Y aclarar que por “esperanza”, me refiero a la confianza que los cristianos tenemos en Jesucristo, por quien, la Biblia dice, todas las cosas fueron creadas, por quien todas las cosas subsisten, y a través del cual todas las cosas se reconcilian con Dios. El reino de Cristo trae el ‘shalom’ a la orden de la creación: humanos y no humanos por igual. Aunque la batalla continúa – especies mueren, el cambio climático sucede y las personas sufren – la guerra ha acabado. La victoria está asegurada.

Por lo tanto, los cristianos pueden tener esperanza.

Esa esperanza, sin embargo, es muy diferente de la “esperanza”: “todo está bien, siéntate y relaja” que Moore advierte contra ella y con razón. Esta esperanza es la que nos lleva a la acción. La naturaleza exacta de la acción, por supuesto, varía según el contexto.

Dentro de la familia internacional de proyectos de A Rocha, la acción va desde la restauración de pantanos y de hábitats de aves para enseñar a los niños acerca de la creación y su Creador, del cultivo de hortalizas para los necesitados para ayudar a otros necesitados a crear puestos de trabajo, y más.

Acciones individuales y familiares probablemente involucran lo que el pastor y autor Tri Robinson llama: “la disminución de las huellas de los pies (huella ecológica) y el aumento de las huellas dactilares (acciones benéficas).” Ejemplos de una menor huella ecológica incluyen la reducción del uso de combustibles fósiles, la reducción del consumo de alimentos de lugares distantes y la reducción del consumo en general, (estos ejemplos son, sin duda reconocidos, desde un estilo de vida como el estadounidense, que consume mucho más de los recursos que su propio territorio genera). Del lado de las huellas dactilares de la ecuación, cosas tales como la sustitución de especies invasoras con plantas nativas para mejorar el hábitat, el uso de técnicas de agricultura ecológica y trabajar para limpiar y proteger los cuerpos de agua.

Para las iglesias, la acción podría comenzar con la predicación y la enseñanza de la excelente creación de Dios – tanto humanos como no humanos por igual –, y el mandato de cuidar de todos ellos.

A partir de ahí, la acción podría extenderse para incluir acciones ecológicas en las instalaciones de dichas iglesias mediante el uso reducido de agua y el reciclaje de materiales. Y para aquellas iglesias que buscan aún más acción, la esperanza podría conducir a la asociación con otras organizaciones de la comunidad para limpiar una corriente de agua local, remover las especies de plantas invasoras o incluso adoptar la cuenca hidrográfica local.

Estos, por supuesto, son sólo algunas de las miles de posibilidades para la acción inspiradas en base a la esperanza. Los cristianos pueden tomar cuidado de la maravillosa creación de Dios todavía asediada cualquiera sean las acciones, sin embargo, es vital recordar de dónde viene nuestra esperanza y fuerza. El trabajo puede ser difícil, los resultados pueden ser pequeños o incluso invisibles. Estamos llamados sólo a ser fieles. Dios está a cargo de los resultados, mas esto es motivo para tener esperanza y para actuar.

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About Tom Rowley

Tom Rowley has been involved with A Rocha USA from its beginnings in 2000 − first as a board member, now as executive director. Prior to coming on staff with A Rocha, Tom had a varied career including stints as a columnist and freelance writer, fellow with the Rural Policy Research Institute, project manager for the TVA Rural Studies Program at the University of Kentucky, editor at Forum for Applied Research and Public Policy, and acting deputy director and social science analyst with the Economic Research Service at the U.S. Department of Agriculture. Tom, Maria and their sons Jake and Michael currently live in central Oregon where they revel in learning about and playing in the forests, mountains, rivers and deserts of the region.

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