27 junio 2016 | Dave Bookless | 0 comentarios

¿Es el ser humano un virus?

En la película Matrix, el agente Smith (en realidad un super-ordenador con forma humana) dice:

«Me gustaría compartir una revelación que he tenido durante mi estancia aquí. Se produjo cuando intenté clasificar su especie.

Me di cuenta de que en realidad ustedes no son mamíferos. Todos los mamíferos de este planeta desarrollan instintivamente un equilibrio natural con el entorno que lo rodea, pero ustedes, los humanos, no lo hacen. Se establecen en un área, y se multiplican y multiplican hasta consumir todos los recursos naturales. La única manera que tienen de sobrevivir es extendiéndose a otra área.

Existe otro organismo en este planeta que sigue el mismo patrón: el virus. Los seres humanos son una enfermedad, un cáncer de este planeta. Ustedes son una plaga, y nosotros somos el tratamiento».

GLMatrix © Jamie Zawinski

La idea de que los seres humanos somos una especie de virus se está extendiendo cada vez más, y con razón. El número de humanos crece exponencialmente mientras nos alimentamos de manera parasitaria del «cuerpo» de la tierra. Ninguna parte del planeta permanece intacta a medida que avanzamos sobre él, nos multiplicamos, lo contaminamos, lo consumimos y lo destruimos. Mientras que la mayoría de especies vive en equilibrio con su ecosistema, nosotros parecemos incapaces de hacerlo.

Sin embargo, la mayoría de cristianos reacciona con horror ante la idea. ¡Pero si estamos «hechos a imagen y semejanza de Dios»! ¿No somos la más especial de todas las especies? ¿Cómo podemos ser un virus en el planeta tierra? Después de todo, ¿no ha confiado Dios la creación a nuestro cuidado?

Sugiero que debemos escuchar un poco más a quienes son críticos con la humanidad, y volver a examinar lo que realmente dice la Biblia sobre el lugar del ser humano en la naturaleza (antropología ecológica). Después de todo, ¿no fueron los humanos, hechos a imagen y semejanza de Dios, quienes introdujeron el pecado y la muerte en la creación? ¿No es el comportamiento humano el que, según Oseas 4:1-3, causa la muerte de los pájaros, las bestias y los peces, y el luto de la tierra? Tal vez no seamos realmente un virus, pero estamos profundamente infectados con una enfermedad viral. El impacto ecológico de nuestra arrogancia y nuestra codicia se encuentra entre las pruebas más claras del pecado en el mundo de hoy.

Entonces, ¿dónde deja esto el cuidado de la creación, ser buenos guardianes? ¿Es esta una tarea imposible? Sí y no. Debemos redescubrir una humildad ecológica adecuada. No somos mejores que las criaturas que nos rodean; en muchos aspectos, somos peores. Abandonados a nuestra propia suerte, James Lovelock tiene razón cuando dice, «Antes esperaría que una cabra tuviera éxito como jardinero antes de esperar que los seres humanos se convirtieran en administradores de la Tierra». Sin embargo, soprendentemente, hemos sido elegidos; no por quienes somos, sino por quien es Dios (así que no podemos atribuirnos el mérito). Somos simplemente una parte de la creación biodiversa de Dios y, aún así, hemos sido diferenciados en ella. Génesis 1 y 2 nos presentan claramente como de naturaleza dual: hechos a imagen y semejanza de Dios y hechos del polvo de la tierra. A menos que mantengamos esta dualidad unida, seguiremos estropeando la tarea de conservación y sostenibilidad. La llamada a cuidar la tierra –a servir y conservar sus criaturas– no es excusa para la arrogancia y el exceso de confianza. Requiere una humildad profunda, un sentido profundo de interdependencia, y –diría como cristiano– el conocimiento de nuestra necesidad de Dios.

Traducción: Cynthia Gandeborn / Marisa Raich

Categorías: Preguntas
Palabras clave: humanos películas virus
Sobre Dave Bookless

Dave trabaja con A Rocha desde 1997, primero como miembro del consejo de administración de A Rocha Internacional y desde 2001 con A Rocha Reino Unido como cofundador (con su esposa Anne), director nacional, y posteriormente director de teología, iglesias y comunidades sostenibles. Se unió al equipo de A Rocha Internacional en septiembre de 2011. Su función como asesor de teología e iglesias incluye la aportación de consejos y recursos para los miembros del consejo de administración de ARI, el equipo y las organizaciones nacionales de A Rocha, y la coordinación de las relaciones con redes internacionales de teología y misiones. También está cursando en la universidad de Cambridge, a tiempo parcial, un doctorado en teología bíblica y conservación de la biodiversidad.

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